Día de la Mujer

por Laura Szmuch.

A medida que se va aproximando el 8 de marzo, las publicidades de cosméticos entre tantos productos, empiezan a proliferar por todas partes. Hay quienes creen que el día de la Mujer se celebra, sin embargo, la palabra más apropiada es conmemora. No es una fiesta ni un momento alegre, para promocionar productos catalogados como femeninos, sino para honrar a las mujeres que han dedicado sus vidas a lograr una participación igualitaria con el hombre, luchando por sus derechos.

 

¿Qué se celebra el 8 de marzo? Algunos regalan flores y dicen feliz día a las mujeres.  Muchas salen con sus amigas y se sienten honradas por tener un día especial. Si bien celebrar siempre es lindo, en realidad, deberíamos decir que esta es una fecha en la cual conmemoramos el día de la mujer, ya que en realidad no celebramos nada. Esta es una fecha que ha sido tomada como homenaje a las mujeres. Lo curioso es que hay muchas personas que no conocen el origen de este día. Veamos de qué se trata.

En esta fecha se recuerda a las 146 trabajadoras textiles que fallecieron en un incendio en Nueva York, el 25 de marzo de 1911. En el año 1975 la ONU proclamó el 8 de marzo el Día Internacional por los derechos de la Mujer y la Paz internacional. En 2011 comenzó a funcionar la entidad de la ONU referida a la Igualdad de Género y Empoderamiento de la mujer.

En la lucha por sus derechos, las mujeres han sido criticadas, juzgadas, atacadas, aún por otras mujeres. Recordemos que cuando se dice “igualdad con el hombre” esto no significa que las mujeres desean ser iguales a ellos, sino que se reclama el goce de los mismos derechos. Hay quienes consideran que esta fecha es discriminatoria, que las mujeres no deberían tener un día especial. Sin embargo, es bueno recordar que si bien algunas mujeres disfrutan de muchas posibilidades, todavía quedan millones en el mundo que son tratadas en forma infrahumana por su simple condición de mujer. Tomemos en cuenta que no es necesario irnos a otros países para atestiguar esto, ya que en Argentina en 2017 mataron a una mujer cada 18 hs.

En muchas partes del mundo aún  se practica la ablación del clítoris, todavía no hay legislación para protegerlas de maltratos físicos y verbales. Increíblemente todavía existe la trata de personas, y queda mucho por hacer para que todos, incluidas las mujeres  mismas, respeten sus vidas, cuerpos, almas, deseos, espacios, elecciones. También es necesaria una responsable campaña educativa de cambio cultural para que muchos entiendan que sin clientes, no hay trata.

Por supuesto también hay muchos hombres que sufren discriminación y maltrato. No obstante en esta fecha en particular recordamos los derechos de las mujeres, el amor por la vida, por la libertad de elegir lo que cada una quiera. Es un día para que se reflexione acerca del hecho de que muchas veces las agresiones no solo son físicas: el  maltrato psicológico tampoco debe ser tolerado. Por ejemplo, se considera violencia psicológica a cualquier  intento de maridos, jefes, amigos, amantes, hermanos o vecinos de hacer sentir inferior o menos capacitada a una mujer, o mantenerla en estado de servidumbre.

La Ley Nacional 26.485 (Ley de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales del año 2009) habla de violencia física, sexual, psicológica, económica y patrimonial, y simbólica (por ejemplo los mensajes discriminatorios y denigrantes hacia las mujeres en los medios de comunicación y la publicidad). Las modalidades tomadas en cuenta son: doméstica, institucional, laboral, contra la libertad reproductiva, obstétrica y mediática.

Violencia de género, de acuerdo a las Naciones Unidas en su ‘Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer’ es “Todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino, que causa o es susceptible de causar a las mujeres daño o sufrimiento físico, psicológico o sexual, incluidas las amenazas de tales actos y la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada”.

Aunque parece increíble, a pesar de las leyes y las declaraciones en nuestro país y en el mundo todavía hay mujeres que necesitan apoyo ya que  no tienen acceso a la educación, a la salud, a la protección de sus úteros y sus vaginas, a la libre elección del tipo de mujer que anhelan ser.

Más allá del aspecto histórico y legal del día de la mujer, que es necesario que sea conocido tanto por hombres y mujeres, y también enseñado a las nuevas generaciones, un día como este es importante reflexionar acerca de qué significa ser mujer en estos tiempos.

¿Qué es ser mujer? ¿Qué necesita una mujer para sentirse mujer?

¿Cuáles son los elementos que componen la femineidad?

¿Por dónde pasa ser y sentirse mujer hoy?

¿Simplemente el haber nacido con género femenino es suficiente?

¿Cómo se siente ser mujer en cuerpo, mente y alma?

Es necesario que cada una responda a estas preguntas, ya que no hay forma de hablar de qué es una mujer en términos generales. Están las que optan por ser feministas, y quienes rechazan el término categóricamente alegando que no están de acuerdo con el modo en el cual estas mujeres que luchan por sus derechos se expresan y conducen. Sin embargo, una clara definición de feminista es persona que hace valer los derechos de las mujeres. En ese sentido, todos deberían entenderse como feministas.

Hay muchos tipos de feministas: están las que tienen formas más proactivas de reclamar y expresar lo que piensan y sienten y consiguen para todas lo que otras no se animan a pedir, y también aquellas que no obstante su suavidad aprendieron a poner límites a todo intento de avasallamiento, hasta el solapado modo de quitar crédito a lo que una mujer piensa, conocido como “mansplaining”. Se llama así a la acción en la cual un hombre le marca a una mujer, aunque ella sea experta en el tema, cómo son las cosas en realidad y cómo debe pensar. Le explica lo que ella sabe muy bien porque estudió, porque se dedica a ese tema profesionalmente,  o porque es algo que creó ella misma. Ese hombre cree que por el simple hecho de serlo, entiende, sabe más y tiene derecho a corregir a la experta solo porque él es hombre y ella mujer.

También existen las mujeres que reivindican el hecho de ser mujeres y se reúnen para conversar acerca de los saberes femeninos. Cada vez hay más grupos en el mundo que meditan juntas las noches de luna llena, que hacen ceremonias para honrar a sus antepasadas, que se reúnen en una carpa roja para honrar su menstruación, para apoyarse en emprendimientos, para compartir la crianza de sus hijos, para transitar la menopausia, para conversar acerca de las cosas de las cuales habitualmente no se habla.

Estas mujeres aprenden juntas a respetar la ciclicidad femenina y a volver conscientes de ella a las más jóvenes, bendicen sus úteros, y honran sus cuerpos y almas. No les importa que aparezcan las arrugas, porque entienden que son parte de la vida y ningún mensaje cultural contrario las va a hacer intentar ocultar el paso del tiempo, del cual se sienten orgullosas. Crean encuentros de mujeres no solo para hablar de sus derechos desde el punto de vista legal sino también desde la conciencia y re-aprendizaje de conocimientos ancestrales olvidados. Estas mujeres son poderosas internamente, y la voz de la conciencia femenina se va desarrollando a medida que sienten conexión profunda con la Madre Tierra. Están trascendiendo el dolor, el abandono, la pérdida, la soledad, y en manadas comparten el anhelo de algo más. Su voz se oye cada vez más, ya que están respondiendo a un llamado profundo. Su energía brota desde todos sus rincones, y están aprendiendo a llevarla en los ojos, en la piel, en las manos, en los pechos, en las piernas, en el pubis, en el vientre, y en la más deliciosa sonrisa.

Son mujeres que saben que el momento de ellas ya llegó, y que no hay nada más que esperar. Es de ellas, y es con ellos. Con los hombres que entienden, acompañan, y se contagian. Son mujeres que están enseñando al mundo a caminar amorosamente con los hombres, en respeto mutuo, con igualdad de posibilidades, aunque se valoren, celebren y disfruten las diferencias.

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