¿Por qué estoy tan cansada?

¿Alguna vez habrás preguntado esto?

Es que la energía se nos filtra por los lugares menos pensados. Cuando prestamos atención a muchas cosas a la vez, sobre todo a las que no son importantes, se nos forma una rajadura por la cual nuestra fuerza vital se va escapando gota a gota.

Es hora de empezar a estar más atentos a esto que nos hacemos sin darnos cuenta y a empezar a recuperar el entusiasmo, la fuerza, las ganas y la alegría de vivir.Hay cosas que definitivamente te irritan, ¿no es cierto?

El zumbido de un mosquito
Una contractura
Algún vecino que hace algo que no te gusta
Los grupos de Whatsapp donde no solicitaste ingresar y donde se publican cosas que no te interesan
El comentario de algún colega

Bueno, seguramente tendrás una buena lista.

Aunque si las consideramos en debida perspectiva son pequeñeces, la reacción emocional que tenemos en relación a ellas puede llegar a ser desmedida, tomando en cuenta que no importa tanto el tamaño de la molestia, sino la acumulación de muchas. Si no les vamos prestando debida atención y no cuestionamos su valor, se van apilando una sobre otra hasta que sentimos que ya no damos más.
Como el fastidio va in crescendo, con una pequeña gota se nos rebalsa el vaso.

¿Te pasó alguna vez?
El problema no es que algunas cosas no nos gusten. El inconveniente es que al ponernos en la actitud mental de aguantar lo que venga, vamos dejando pasar las situaciones sin hacer nada, pero llenándonos de un gran resentimiento hacia nosotros mismos por no haber hecho nada para que el tema termine.

En lugar de hacer algo en serio por la contractura, seguimos aguantándola hasta que no podemos más. La callamos con un analgésico, y no vamos al tema de fondo, que puede llegar a ser un alto nivel de estrés en nuestra cotidianidad, o simplemente una mala postura que podemos aprender a corregir. Sin embargo, las quejas no faltan. Y cada vez que protestamos, se abre un agujero nuevo por donde se nos escapa la energía.

Como es probable que no sea un solo tema grande el que te agote, como ya dijimos, sino la suma de muchas pequeñísimas cosas, es bueno que empieces a detectar y estar atenta a una por una, y tomes las medidas necesarias para solucionar las cosas en forma simple y sencilla, en lugar de quejarte y agotarte todo el tiempo.
No se trata de controlar todo, sino de ir resolviendo. Y, sobre todo, no permanecer rumiando cada una de las cosas que nos incomodan, sino buscar formas de terminarlas, solucionarlas o simplemente dejar de prestarles atención.

Creo que tenés tantas cosas importantes para hacer, que es bueno, es muy bueno que tengas las ganas y el entusiasmo sin contaminar. No permitas que las pavadas te afecten. Cortá por lo sano. Si la canilla pierde, llamá al plomero y arreglala. No pierdas tu vida gota a gota. Tu paz mental y felicidad valen mucho más que las cosas a las que a veces les regalás tu atención.
Laura Szmuch©2018